Bar Pisciano

Aún recuerdo la primera vez que entré, mi persona se había esforzado por expulsarme de su cuerpo y ver más allá de lo que su humanidad le permitía. Me atrevo a culparme a mí misma por eso, me sentía sola y sin encajar, pero por más que mi persona leía al respecto nos sentíamos completamente enajenados, nos orille al límite.

Cuando habitaba en limbo de las almas nos designaban un día de nacimiento de acuerdo a nuestras personalidades y talentos. Yo no tenía idea de nada, todo me gustaba y nada me apasionaba, las almas como la mía somos asignados al último, de esa forma suponemos tener más oportunidades por “tener un poco de todos”, ¿dónde habían quedado aquellas ventajas?

Una noche, sin mucho esfuerzo, mi persona lo logró, me expulso de su cuerpo y anduve por calles que me eran familiares pero sin saber exactamente donde me encontraba, entonces lo vi: los ladrillos de la pared eran visibles, con luces de neón había un pez verde que se cruzaba con uno naranja, nadando en sentido contrario. Una parte de mi quería entrar y otra regresar al cuerpo que había dejado en la cama. Tras exhalar con fuerza decidí solo pasar de largo, de todas formas no se veía la puerta por ningún lado cuando una fuerza sobre natural me jalo dentro. Las luces cálidas rojizas de las mesas y sillas se fusionaban con el frío azul del escenario que se elevaba por encima del estanque, donde había otros como yo desempeñando distintos roles, una banda que no tocaba nada en especifico y todos los géneros a la misma vez, era tan extrañamente armonioso que me dejo con la boca abierta, no había voz, solo instrumentos que se unían con tanta fuerza que hacían temblar mis piernas.  

Desde esa noche no puede dejar de volver, en cada ocasión había actos distintos, desde un profesor de física explicando el funcionamiento de un cohete para sobrevivir la expulsión de la tierra, artistas que creaban murales de distintos materiales haciéndome llorar, actores que representaban sus propias creaciones y música, mucha música. Siempre me sentaba al frente con la bebida especial de la noche, dispuesta a aprender tanto como se me permitiera, me sentía feliz y con mayor paz; de vez en cuando se sentaban junto a mí los expositores de la noche y contestaban cada una de mis preguntas.

Sin importar a donde mirara siempre estaba lleno de almas distintas entre sí, buscaban moldearse para hacerse resaltar entre todos, pero habiendo tantas almas interesantes era imposible decidirse por una sola a la cual mirar, deseaba acercarme a todas sin saber realmente como hacerlo, a diferencia de todos no tenía nada que decir u ofrecer como los demás, así que me sentía agradecida con aquellos que compartían un trago conmigo. Al no hablar y solo escucharlos yo también comencé a hacerme popular, todos querían tener a quien contarle lo último que han estado haciendo.

Estaba sentada en mi mesa de siempre cuando la vi caminar hacía mi, con una copa en cada mano, sus ojos lapislázuli miraban directo a los mío, su elegante vestido la hacía verse como bañada en oro. Los colores que irradiaba eran muy distintos a los del lugar o cualquiera de las almas de este bar, su elegante vestido la hacía ver como bañada en oro.

Puso un vaso frente a mi mientras se sentaba al otro lado de mi mesa, apoyo un codo sobre la mesa y su barbilla en el puño de su mano sin decir nada, solo observándome, no pude evitar sentirme pequeña ante ella, ¿quién era que incluso podía caminar sobre el agua del estanque?

  • ¿No piensas decir nada?—me preguntó.
  • No tengo nada que decir. Pero si usted desea contarme algo a mi me encantaría oírlo
  • ¿Te importaría hablar más fuerte? No te escucho con tanta gente.
  • Yo decía que si usted…
  • Más fuerte te dije

¿En verdad no podía oírme? El bar jamás me había parecido especialmente ruidoso.

—Decía que…

—Más fuerte. Si tienes algo que decir entonces dilo más fuerte.

—No—doña elegante comenzaba a desquiciarme.

—Te estoy diciendo que más fuerte. Aún si  tu respuesta es no, quiero ser capaz de oírla.

  • ¡Pues no! ¡No quiero decirle nada solo quiero escuchar!

Me pareció que todo el bar quedaba en silencio tras mi grito, mire hacia atrás para comprobar y absolutamente nadie me miraba, sus pláticas antes audibles ahora eran susurros ¿había sido siempre así? Unas cuantas almas me devolvieron la mirada y me sonreían, pero sus susurros no parecían ser sobre mí ni sobre la dama en mi mesa. Cuando mis ojos volvieron a ella pude verla completamente recargada en el asiento de la silla sonriendo ampliamente.

  • Entonces este pececito sí que tiene  una voz. Si que eres potente si te lo propones.

No sabía que contestar, pero podía sentir como cada color recorría mi materia de arriba abajo, haciéndome cambiar de forma. La mujer me observaba en silencio mientras yo sufría todos estos cambios, una vez que me sentí estabilizada me volvió a hablar.

  • No te preocupes, es normal lo que te acaba de pasar, seguirás cambiando con el tiempo, seguro te duele, anda bebe un trago—me acerco aún más la bebida y yo la apure de un trago—siempre que cambies te va a doler pero los crecimientos siempre son así.
  • ¿Quién es usted?
  • ¿Yo? Pues tu madre, y la de todos aquí. Al menos así me gusta pensar.
  • ¿Cuál es su nombre?
  • A lo largo de los años he tenido muchos nombres, algunos me dicen Afrodita, otros Venus—se inclino sobre la mesa, cubriendo un poco su boca con las manos—pero mi favorito siempre ha sido Anunitum. ¿Y tú? ¿Quién eres tú?

¿Qué se supone que debía responder? Mi experiencia era limitada pero si algo sabemos todos es que no debes hacer enojar nunca a una deidad, en especial una que jamás dejó de mirarme. Sus brazos se extendieron sobre la mesa hasta alcanzar mi materia, sentía como me acariciaba con la punta de sus índices.

  • Discúlpame, usualmente no me lleva tanto tiempo encaminarlas, pero te quedabas solo sentada en silencio y haciendo preguntas que inflaban la parte de leo que cada una de ustedes tienen que me tarde en descifrarte.
  • A mí solo me gusta aprender, no necesito destacar.
  • ¡Tonterías! Si eso fuera cierto no nos hubieran ayudado a mi pequeño Eros y a mi escapar de Typhoeus. Ustedes fueron recompensados y ascendidos al cielo, y como agradecimiento los encaminamos para que puedan tener una buena vida.

La diosa no estaba dispuesta a entender porque yo no deseaba su encaminamiento, le explique los recuerdos que tenía, de mi mala suerte y mi torpeza en todas las áreas, de haber nacido bajo otra constelación quizá tendría una oportunidad, pero no la tenía. Anunitum insistía en que nadie en el bar había nacido con habilidades innatas en sus personas, ya no creaban humanos así.

Sin importar mis argumentos siempre encontraba la forma de refutarme, si le decía que no tenía interés en nada me contestaba que debía probar de todo, si yo replicaba que era mala en todo me decía que me esforzara hasta hacerme buena. Toda mi forma comenzaba a dolerme de nuestra absurda discusión, podía ver como los colores de la ira me coloreaban.

  • Entonces diga usted que debo hacer gran señora.
  • Nada pececito, nada.    

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Afrodita = mitología griega.

Venus = mitología romana.

Anunitum = Dama del cielo. Esta era el nombre que los babilonios daban a la constelación de piscis, la cual está unida a Afrodita y Cupido debido al mito de la constelación.  

Typhoeus = Tifón. Monstro de la mitología griega, es hijo de Gaia y Tártaro. Él es el causante del mito de piscis.

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Hoy 26 de febrero es cumpleaños de mi piscis favorito, mi sobrino (yo también soy piscis, nací un 3 de marzo) por lo que este pequeño relato está dedicado a él en este día tan especial.

Relato del mes anterior.

Más información del reto

Una respuesta a “Bar Pisciano

  1. Hello, ya vine. Mas vale tarde que nunca.

    No te voy a mentir, me costo agarrarle el ritmo. Más de lo que me gustaría, no tengo idea de porque. Creo que solo no era el momento de leerlo, pero bueno. Lo que abordas en general me parece un concepto la mar de interesante, esas personas que solo escuchan y no hablan siempre me han parecido intrigantes. Además el hecho de que retomes un mito clásico y lo atraigas como algo vivo me gusta más. Aunque es muy gracioso porque pensé en si la persona en casa, recordaría todo aquello que su alma ha aprendido, quiero pensar que si.

    En general me gusto como lo abordaste, siento que pudiste haberle dado más claridad al introducir el narrador protagonista pero nada que no salga con practica. Igual dejaste caer bastantes pistas de que signo era y me alegra no haberme equivocado con mis conjeturas, que yo luego los confundo.

    Ahora, aquí como en el pasado hay que revisar puntuación, sobre todo la de los diálogos. Si me recuerdas, te paso las entradas que utilizo para dárselas de guías a quienes participan. Están muy bien explicadas. Y hasta a mi me han ayudado bastante.

    Otra cosa que hay que cuidar es cuando editas, por ahí donde dices que parece bañada en oro, lo repites dos veces pero creo que fue que editaste y el otro se quedo enseguida. Hay que tener cuidado con ese tipo de cosillas pa que la cosa fluya.

    ¿Te leere este mes? Espero que si

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